13 octubre 2005

La sombra de Sir Vidia. Entrega 1: "Las verduras corrompidas"

Hace casi dos meses que leí La sombra de Naipaul, uno de los libros más interesantes con los que un lector se puede topar. Narra la historia, mejor dicho, el desarrollo de la historia de amistad entre los escritores Paul Theroux y V.S. Naipaul: su inicio, su transcurso, su doloroso final (aunque no sé si "doloroso" es la palabra adecuada).

V.S. Naipaul, el brujo

Escribir un comentario sobre un libro, pensé, no me iba a costar, pues ya lo había hecho muchas veces en el foro de literatura de Clubcultura, pero en todos los momentos en los que lo he intentado hacer con este relato, me ha resultado imposible. Multitud de impresiones, recuerdos, personajes, y un largo etc., se me acumulaban en el cerebro, y no sabía como darles forma para poder escribir un post en condiciones. Hoy, por fin, le puedo dedicar todo el tiempo que quiera a escribir la reseña, y he empezado por leer todas las frases y textos que tenía anotadas, por haberme marcado de una manera especial... ha sido en ese momento cuando me he dado cuenta de que mi capacidad para escribir no daba para hilvanar todo. ¿Cuál ha sido la solución? Pues algo muy parecido al Cuaderno Holandés: una sucesión de entregas compuestas por un fragmento/s o frase/s del libro con un comentario que explique un poco la situación del libro, la personalidad del personaje (valga la redundancia) o el significado que tiene para mí.

Theroux, el aprendiz de brujo

Así que empiezo con la Entrega 1: "Las verduras corrompidas"


Lo habían invitado a una cena en Nueva York. Tomó un sorbo de vino. Lo encontró satisfactorio; se había empeñado en elegirlo. El camarero pasaba con las fuentes para que la gente se sirviese de ellas. El plato principal llevaba carne, pero, puesto que Vidia figuraba entre los invitados, se prepararon platos adicionales a base de verduras. Vidia los rechazó con un gesto y se pasó toda la cena bebiendo vino y mordisqueando un trozo de pan.
- No ha probado bocado, señor Naipaul - le dijo la mujer que se hallaba sentado a su lado, Drue Heinz, mecenas y una de las copropietarias de la multinacional alimentaria Heinz.
- Sí, soy vegetariano - contestó Vidia.
- Hay verduras en ese bol - señaló ella.
Vidia le explicó que había observado cómo servían las verduras y había visto que alguien -a quien no nombró- había utilizado un utensilio que había estado en contacto con la carne.
- Esas verduras están corrompidas

He elegido este texto como el primero porque, además de una de las situaciones más interesantes del libro, es una de las que mejor representa el carácter de Vidia. Vegetariano hasta la médula, Vidia es radical, tiene sus propias convicciones y nadie le va a sacar de ellas, lo que le supone una ventaja en muchas situaciones, pero también un inconveniente en otras. Esa radicalidad le supone ser alguien, en cierta manera, íntegro en su personalidad, pero más que eso, le convierte en una persona segura de sí misma, además de testarudo, para que nos vamos a engañar, llevándole al extremo de negarse a comer unas verduras por haber estado en contacto con un utensilio con el que se había manipulado carne, unas verduras corrompidas.



Quiero terminar este post agradeciéndole infinitamente a Angéline que me regalara este libro cuando nos conocimos en mayo. Nunca me podrías haber regalado nada mejor.

Dedicatoria

3 Comments:

Blogger Javier Munguía said...

La dedicatoria, te lo dije desde que tuviste el generoso gesto de mostrármela, es preciosa. Me parece buena idea esta segunda serie de varias entregas, sólo que espero puedas con las dos y con los post individuales, de tal manera que no queden truncos los proyectos (me ha pasado, maldita sea, pero me estoy regenerando). Ahora, me parece muy significativa la escena que transcribes pero no saco las mismas conclusiones que tú. No digo: ah, Naipaul, qué íntegro, sino: ah, Naipaul, qué payaso. Más que testarudo. Salud, Alde.

15/10/05 15:55  
Blogger El Alde said...

Espero poder con todo, Javier, por lo pronto me gustan las ideas que estoy teniendo. Con respecto a lo de Naipaul, quizá la palabra íntegra no fue la más adecuada por su sentido positivista. Más bien me refería a eso como algo objetivo, es decir, que tiene sus propias ideas, sus propias pautas de pensamiento, y eso me gusta en una persona. Aunque sí, también pensé lo de "qué payaso". De todas formas, ese texto explica un poco la manera tan especial de ser de Vidia.

16/10/05 16:34  
Anonymous Anónimo said...

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18/2/10 00:59  

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