08 agosto 2007

Cada cuento tiene su disfraz... Mascarada

La vida, las historias personales, las relaciones sociales y amorosas, nuestros sentimientos más carnales, íntimos, pasionales, terrenales, materiales o místicos, nuestros sueños y frustraciones. Todos estos aspectos se esconden detrás de disfraces, y cada uno de nosotros tenemos nuestra historia, y nos disfrazamos para interpretar el papel que nosotros queremos, que se nos viene impuesto de nacimiento o por circunstancias varias, o porque simplemente ya era el último papel que quedaba. Desde el libro de cuentos Mascarada, Javier Munguía pretende mostrarnos una gran parte de estos disfraces, ponerlos a disposición del lector, sin juicios, ni prejuicios, sin opiniones que nos puedan guiar y condicionarnos. Nos los pone en bandeja, nosotros los vemos y asentimos, lo que pensemos o dejemos de pensar ya es cosa nuestra.

Con cada uno de los cuentos que conforman el libro, Munguía presenta al lector diferentes visiones sobre el amor, la soledad, la muerte repentina. Se centra sobre todo en los disfraces que adquiere el amor y todos los planos en que se mueve: lo sexual, lo sentimental, la sexualidad etc. Nos encontramos al anciano que todavía necesita amar en lo carnal (Amor de emergencia), encontramos también las fantasías sexuales y su necesidad de realizarlas o bien la impotencia de no controlar los sueños en las que aparecen (Circo porno, Buen Hombre). Observamos el problema del maltrato y los deseos de cambio de una mujer que sabe sin querer creerselo que su hombre va a cambiar (Renuncias). Están también los niños que descubren la pornografía y no saben, hasta que lo descubren de malas maneras, que existe un límite el cual es mejor no pasar (Niñas). Hay veces que el amor no solo es ganarse a la persona en cuestión, sobre todo si hay hijos de por medio (El duelo, cómo me ha gustado éste cuento), y también hay veces en que el amor pasa del plano físico y los defectos se transforman en cosas preciosas, nuestra mente nos juega una buena pasada y lo feo es bello, ¿por qué no? (Cuerpos), o en que los defectos de personalidad no son sino pequeñas imperfecciones al igual que si fueran pequeñas rayaduras en mesas de cristal, con las que se vive y que no tienen por qué suponer ningún obstáculo (Buenos Modales). En los disfraces del amor tampoco puede faltar la-típica-ex que trata de hacer todo lo posible por arruinar las nuevas relaciones de su antiguo-todavía amado (o ya es únicamente obsesión), aún cuando los medios puedan ser los más burdos y se recurran a las mayores bajezas y a los instintos más bajos, no por ello avergonzantes, del ser humano (Soborno). García Márquez no podía faltar, su inspiración también está presente, sobre todo cuando hablamos del amor más sexual y menos común, donde la diferencia edad es un factor que está presente, como lo está el incesto (El consumo de arte, Enamorada, Amor de emergencia). El amor no correspondido (Susan), el amor no conocido (Pudor) y el amor homosexual (Amor primero) son tres piezas clave añadidas al puzzle que construye con cada cuento este escritor. Munguía nos cuenta también de lo que no conocemos de nuestra otra persona, como las cosas que nunca haría delante nuestra (Secreto), o sobre las dudas sobre si nuestra pareja nos engaña (Reconquista). No podía tampoco faltar una de las típicas visiones: el miedo al rechazo (Nariz), y la necesidad de ponerse una máscara para ser otra persona ante la otra persona (Mascarada).

Entre todo esto, intercala el drama de la muerte, su inminencia y en ocasiones crueldad, las constantes reflexiones sobre por qué a mí (Acecho), y un relato en el que los propósitos más sinceros y bonitos en el momento de ser formulados, se esfuman con el paso del tiempo sin que nos paremos un momento a echar la vista a atrás (Luchy). Bastantes cuentos más componen este libro, pero sería pesado para quien lea esto que yo desgranara cada uno de ellos, porque lo que importa es el conjunto. Aún cuando reflexiona sobre varias cosas, el tema principal son las relaciones amorosas, y todas las variaciones que existen en este mundo que vivimos. Munguía abre una galería inmensa donde de la palabra amor se pueden sacar mil historias, mil vivencias, todas muy reales, lo que hace mucho más creíble el libro. No se está inventando nada, todo esto sucede en el mundo real, y utiliza a sus personajes a modo de marionetas para escenificar las situaciones que él quiere que veamos. Lo importante no es el quién, sino el qué.

La narrativa de Javier Munguía es ágil y amena. Tiene esa frescura de los nuevos escritores que nada tienen que perder. No cae en la tan atrayente tentación y fácil recurso de escribir con giros imposibles e incomprensibles y florituras superficiales a las que recurren muchos autores y que sólo hacen enmarañar lo que escriben. Es directo, fácil de leer, consecuencia positiva porque así puede conseguir llegar al lector más inexperto, pero no por ello es narrativa carente de calidad, ni mucho menos. Sabe encontrar las palabras, las frases y los párrafos más idóneos en cada momento para dotar a sus relatos de credibilidad, calidad y enganche con el lector, que al fin y al cabo es lo que importa, enganchar al lector. Esto es de su forma de escribir en general. Pero de este libro saco además otra muy buena conclusión; la mayoría de los cuentos que aparecen son de dos, tres o cuatro páginas, y ha conseguido, cosa que no es fácil, compactar y desarrollar esas visiones en tan pocas líneas. Y no es cosa fácil, ya digo, se necesita mucha habilidad para que después de que el relato haya durado tan poco se tenga la sensación de que se ha leído algo, y no de haber pasado simplemente unas cuantas líneas sin sentido. Munguía consigue que esas líneas, aunque hayan sido pocas, tengan sentido, y cumplan la función que tienen que cumplir en este gran libro: ser una máscara más en este desfile de máscaras que es Mascarada.

2 Comments:

Blogger Hilvanes Y Retales said...

uis, Alde, con un escritor voy a compartir una lectura?? qué ilusión me hace. Y por lo que escribes, vaya listón que me pones, chico. Gracias por una lectura tan prometedora, que por cierto, habrá que anotar este libro en la lista de pendientes.

8/8/07 14:43  
Blogger El Alde said...

Pues lo del libro Mascarada lo tienes difícil, porque es una tirada de mil ejemplares y solo se venderá en México y por internet a USA, así que si te interesa ponte en contacto con él y pídele que te envíe uno, es un libro que merece la pena. Y no lo digo porque sea amigo mío, sino porque es bueno, realmente un buen escritor. Y el jodío ya tiene Intimidad, y me ha dicho que lo va a empezar ya, que no se puede resistir. Da igual, lo leemos tú y yo cuando te lleguen, te prometí en su día lectura compartida y así lo haremos.

Un beso

8/8/07 21:09  

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