13 julio 2007

"Brooklyn Follies" y la búsqueda de mi Hotel Existencia

Hay momentos en los que lees un libro justo en el momento de tu vida en que tienes que hacerlo. En la situación idónea, en el estado de ánimo concreto en el que lo tienes que leer. Y eso es lo que me ha pasado con Brooklyn Follies, de Paul Auster.

La historia de Nathan Glass, su nueva vida, la nueva vida de Tom, su sobrino, las personas que conocen a partir del momento en que inician algo nuevo, algo desconocido, sin saber muy bien si les va a salir bien la jugada. Este es un libro de personas que se encuentran, de personas que empiezan a coexistir en Brooklyn, Nueva York, y que poco a poco se van uniendo y viviendo situaciones que les van a descubrir que sí hay una razón para vivir, que sí hay algo por lo que luchar, que no está todo perdido. Solo hay que empezar la historia, dejar que el tiempo siga su curso. Pero no sólo es eso, es la historia de sus pasados, de todo lo que han vivido, y de todas las consecuencias, casualidades y causalidades que les hacen llegar al punto en donde están. A partir de ahí, Auster desarrolla un relato donde lo inverosímil, lo lógico, lo surrealista, lo tierno, lo cruel, lo triste, lo...en fin, donde todo eso, se mezcla, donde todo eso da lugar a una historia en la que te ves envuelto, siendo un protagonista más, que se hace cómplice del viejo Glass y de lo que nos cuenta, sintiéndose amigo suyo, de su sobrino Tom, sintiendo ternura por Lucy y pena por Rory la inestable, sintiéndose afortunado de haberse topado con un personaje tan peculiar como Harry Brightman, dueño del Brightman´s Attic, esa tienda de libros antiguos, ediciones raras y demás en la que alguna vez me gustaría situarme. Me gustaría también conocer a Nancy, la B.P.M (Bella y Perfecta Madre), y conocer también a la guapa y sometida Marina González, pero conocerla en el Cosmic Diner, cenando con Glass, y escuchando de su propia boca todo lo que le está sucediendo, porque ahora es cuando pienso que me hubiera encantado ser un personaje más del libro, pero uno sin más protagonismo que el de escuchar a modo de persona de desahogo todo lo que se está viviendo en las 310 páginas de que consta el libro en la edición de Anagrama. Porque Nathan pensaba que volvía a Brooklyn a morir, pero no, llegó para volver a vivir, como nunca lo había hecho. Es un libro optimista, y eso me gusta.


Brooklyn Washington Str. (Von Frank aus H.)


Pero quizás lo que me ha hecho sentir que este libro tenía que leerlo justo en este momento de mi vida en el que llevo un año y medio (puede que algo más), en el que, en cierta parte no levanto cabeza, es la búsqueda del Hotel Existencia. Aquel sitio definido así por Harry en el que puedes evadirte del mundo en el que vives, en el que te ves capaz de todo y puedes hacer lo que quieras y sentirte tú mismo. Da igual que sea un sitio en que dejes a los huérfanos refugiados con que soñaba Harry, eso da igual, lo importante es que sea un lugar que consideras tuyo, y donde mejor te vas a encontrar. Por eso esto ha sido tan determinante en este libro, porque yo necesito buscar también mi Hotel Existencia, necesito saber que hay un espacio, aunque sea pequeño, en donde sea feliz, en donde me encuentre libre de preocupaciones, en donde crea que estoy donde tengo que estar, en donde vea que no soy siempre quien tiene que dar el primer paso, en donde me sienta querido y no atacado, en donde vea que todo es posible, en donde yo considere que voy a luchar sin la jodida certeza de que voy a perder, en donde mis decisiones son las que determinarán todo, o por lo menos todo lo que yo considero que tiene que ser fruto de una decisión mía, en donde, en donde, en donde... Y hay unas frases en Brooklyn Follies que relatan muy bien todo esto, por lo menos la causa de mis quebraderos, que llevan todo a una misma causa, que es la velocidad con que todo cambia, en mi caso para mal, y gracias a estas frases y viendo lo bien que ha resumido Auster todo lo que estoy viviendo y mi necesidad de buscar mi Hotel Existencia y de darle un giro radical a todo, no puedo hacer otra cosa sino transcribirlo, porque lo que vais a leer ahora es el perfecto resumen de mi realidad en este último año y medio:

A qué velocidad cambia el mundo a nuestro alrededor; con qué rapidez se suceden los problemas, sin apenas dejarnos un momento para regodearnos con nuestras victorias.



Velocidad (Dardo Poblete)


Después de todo esto y todos los libros que he leído de Auster, me doy cuenta que es el autor de las reflexiones. Cuenta historias de gente distinta al resto, de historias que pueden a veces resultar increíbles pero, ¿por qué no pudieran suceder? ¿acaso es imposible?, y dentro de estas historias enmarca sus inquietudes, define muy bien aspectos como la soledad, las mentiras, la ignorancia de la gente, o aspectos "menos trascendentales" como la estancia en un hospital, dotándolos de complicidad con el lector, de una profundidad y un es que sienta cátedra, como pocos escritores consiguen hacer.

Este no es el mejor libro que he leído de Auster, a pesar de que es muy bueno, pero no me podré olvidar de él, porque me ha descubierto muchas cosas, como que no todo está perdido, que siempre hay una oportunidad para que las cosas se desarrollen de una mejor manera. No lo podría haber leído en otro punto de mi vida, porque éste era el punto de mi vida en que tenía que leerlo

11 Comments:

Anonymous Sirenita said...

Me gusta de Auster precisamente esa capacidad de convertir lo ordinario en extraordinario, de dotar de relevancia, de profundidad aspectos de la vida diara en la que ni siquiera habríamos reparado de no ser por él. Yo suelo preferir libros en los que el lenguaje esté más cuidado, en los que las letras en cierto modo construyan una melodía que acaricie los oídos, Auster no sabe hacer éso. Pero tampoco lo pretende. Es precisamente esa simplicidad tan bien construída lo que me engancha.

Después de esta perorata, decir que no he leído todavía este libro, pero tu descripción ha sido un buen acicate. Lo voy a coger el lunes en la biblio. Yo también necesito un Hotel Resistencia en que refugiarme.

Ya verás como todo va mejorando poco a poco y encuentras tu lugar. La vida es un contínuo proceso de adaptación.

Un beso.

14/7/07 12:24  
Anonymous Sirenita said...

Existencia, Existencia. Aunque uno llamado Resistencia no vendría mal a veces...

Sorry por el lapsus. Aunque ha quedado gracioso, ¿verdad? :D

14/7/07 12:26  
Anonymous Javier Munguía said...

Me gusta mucho cómo relacionas en esta nota tu lectura del libro y tus experiencia. A fin de cuentas, si la literatura no nos dice nada de nosotros, de nuestros conflictos, de nuestros sentimientos, de nuestras encrucijadas, no sirve para nada.
Pero vemos que sí nos dice, que sí sirve, en esta nota tuya.
Me parece que tus comentarios sobre libros son cada vez más interesantes. Me has animado a leer este. Eres un buen promotor de la lectura. Un abrazo.

15/7/07 14:35  
Blogger princesadehojalata said...

Conforme te leía iba yo pensando si no es éste, tu blog, tu Hotel Resistencia (mucho mejor!). Pero no, me da que el hotel que buscas es de los que tienen brazos, piernas y todo eso. Como todos, vaya.
Besos Alde.

17/7/07 03:17  
Blogger El Alde said...

Sirenita:

Con respecto a Auster, estamos bastante de acuerdo, aunque yo sí pienso que cuide su lenguaje y haga melodía con sus palabras, aunque de otra manera más sencilla, y eso es una ventaje, porque puede ser un acercamiento al lector hacia otro tipo de literatura, menos comercial. Y con respecto a lo del Hote, pues Hotel Resistencia no está tampoco mal, aunque no quiero que sea un hotel donde resistir,sino vivir, bendita palabra: vivir. Un beso

Javo:

Buen promotor de la lectura, dices, eso es música para mis oídos. Te lo agradezco, aunque no creo que eso sea así, siempre tengo la sensación de mis comentarios son superficiales, y que muchas veces no sé captar lo que gente como tú sabe apreciar cuando lee un libro, tanto lo bueno como lo malo.

Princesita:

La verdad que este blog tiene mucho de Hotel Resistencia/Existencia para mí. Hace que me olvide muchas veces de todo, y eso es bueno. Pero no, mi Hotel Resistencia, el que yo busco, no tiene piernas, ni ojos, ni nada de eso, no es una persona. Es más, un estado de ánimo, o mejor dicho, la convicción de que mi vida es mía y que nadie puede cambiar eso, ni las circunstancias y los cambios ni las decisiones de otras personas, que ahora mismo son las que me están dañando colateralmente. Es injusto verse perjudicado cuando no es tu culpa y además tener que tragar con todo. Pero no me queda otra, al menos por ahora. Sé que lo coseguiré, pero ahora tengo que ser realista y paciente, porque la desesperación no me llevará a ningún lado. Un beso fuerte

18/7/07 18:15  
Blogger Hilvanes Y Retales said...

Bueno, el hotel existencia, yo creo solo existe dentro de nosotros. La paz espiritual que se alcanza unos días, en determinados momentos de la vida... la saudade que hablaba Pessoa. Y bastante complicado llegar a ello. Yo estoy a punto de descartar su encuentro. La vida se complica y dar portazos no es elegante.

Me gusta como Auster entrelazas historias. Alguién dijo una vez que sus libros son como pescados, que les quitas la carne y te encuentras con todo un esqueleto donde las historias se entrelazan. Como cajitas rusas. también.

AHyss, mira que vender la librería!!! eso no lo perdono!!!!

24/7/07 14:57  
Blogger El Alde said...

Me niego a pensar que esa paz espiritual, esa felicidad, ese hotel existencia, sólo conste de unos días. Me niego. Y no descansaré hasta demostrar que puede ser más tiempo.

Auster-cajitas rusas. Ya lo leí en otro sitio, no recuerdo en dónde, y cierto es, desgrana una historia de otra, dentro de otra, las enlaza, las da la importancia que tienen según el momento de la novela. Es genial. Y lo de la librería, pues te voy a confesar que me hubiera encantado estar allí trabajando, entre tanto libro. Me dió mucha pena que la vendieran. Una parte de mí siempre querrá tener una pequeña librería, quién sabe....

24/7/07 15:04  
Blogger Hilvanes Y Retales said...

Sabes que hotel busco yo? el Excelsior. ufff, como lo encontrara yo sí que vería la luz... (Irse de casa. Carmen Martín Gaite)

Pues por eso me dio tanta rabia que vendieran la librería. Yo quiero tener una, espero que algún día. Pondré silloncitos para que la gente se siente a hojear los libros, daré pastas para que se entretengan... a los niños les pondría un lugar con juguetes y todo, las bolsas serían de tela... ahysss!!!

24/7/07 15:08  
Blogger El Alde said...

Pues nada, nos tendremos que asociar. Cuando pasen los años, tenga algo de dinero y trabajo estable (ah, ¿pero eso existe?), hablamos, ¿ok?.

24/7/07 15:13  
Blogger Hilvanes Y Retales said...

"Trabajo estable". Un buen concepto ese. Siempre nos rondará la cabeza alguna duda para que dudemos de la estabilidad. Hablamos, pero que no dependa del dinero, porque despues del trabajo estable está la hipoteca y renovar el coche y hay quien tiene niños y las vacaciones. Yo con la librería me conforme, fíjate.

25/7/07 08:06  
Anonymous Anónimo said...

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26/2/13 20:07  

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